Ya se ha hecho común en nuestros partidos. Raro es el encuentro en el que no disparamos dos o tres veces a los palos.
Hoy sólo hubo dos. Con empate a cero, Pablo disparó al palo derecho del portero. El portero no llegó con el pie derecho al balón que Pablo disparó desde fuera del área.
En la segunda parte, con 2-3 en el marcador, Ángel disparó un zapatazo tremendo desde diez metros que destrzó el larguero. Si hubiera entrado, hubiera sido el golazo del campeonato. Todavía está temblando el larguero de la fuerza conque el balón rebotó sobre él.
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